Pablo Álvarez

Pablo Álvarez

Tras cursar Bellas Artes y Diseño de Interiores en la Universidad Antonio de Nebrija, donde se graduó en 2018, continuó su formación con el Máster en Investigación en Arte y Creación (2024), consolidando una trayectoria que combina práctica artística y reflexión teórica. Desde los inicios de su carrera ha buscado experiencias que amplíen su mirada, participando en proyectos internacionales como ¿Cómo enseñar y hacer fotografía? en Piura, Perú (2020) y un programa de fotografía documental en áreas rurales con Erasmus+ en Dilijan, Armenia (2019). Estas experiencias marcaron una línea de trabajo atenta a lo social y a los modos de representación en contextos diversos. Su obra ha sido presentada en distintas exposiciones tanto individuales como colectivas en España, y ha recibido el reconocimiento de instituciones y certámenes. En 2024 mostró su trabajo en la Galería My Name’s Lolita (Madrid), y en años anteriores participó en muestras como el Concurso de Pintura de Pozuelo de Alarcón (donde obtuvo el tercer premio en 2023), el Centro Cultural Moncloa (Madrid, 2022), y el LXXVII Concurs de Pintura Centelles (Barcelona, 2019). En Logroño, fue galardonado con el tercer premio en la XXXIV Muestra Arte Joven La Rioja (2018), y en Segovia formó parte de una exposición colectiva y de una residencia artística en AP Gallery (2017). Su práctica artística se caracteriza por un interés en el cruce entre imagen, memoria y territorio, explorando desde la pintura y la fotografía modos de habitar, narrar y reinterpretar la experiencia contemporánea. Con un recorrido que abarca desde proyectos internacionales hasta reconocimientos en certámenes nacionales, continúa desarrollando una obra que se sitúa en el diálogo entre la investigación estética y las transformaciones culturales de nuestro tiempo.

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Escena y telón

En esta serie pictórica, Pablo Álvarez reflexiona sobre nuestra relación con las imágenes contemporáneas, entendiendo el paisaje como un escenario construido y culturalmente mediado. Las obras presentan distintas situaciones que ponen en evidencia esa condición representacional: una pintura que dialoga con una obra del Museo del Prado, un cartel publicitario de carretera que no anuncia nada más que el cielo, un cielo tratado como un telón o un ciervo que posa frontalmente entre retrato y trofeo. A través de estas escenas, el paisaje deja de funcionar como fondo para convertirse en protagonista y en imagen consciente de sí misma. La serie invita al espectador a detenerse y cuestionar el encuadre, la puesta en escena y la distancia que se establece con la imagen, activando la idea de la cuarta pared como límite y punto de encuentro entre la pintura y quien la observa.

11 obras en la serie
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Paisaje aprendido | Pablo Álvarez
40 X 60 CM
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El cuarto paisaje es líquido

Inspirado en el Manifiesto del Tercer Paisaje de Gilles Clément, Pablo Álvarez Cuesta propone un paso más allá con la serie El cuarto paisaje es líquido. Se trata de un estado de paisaje que no se limita a lo físico, sino que se transforma y fluye entre memoria, percepción y práctica artística, operando desde la transdisciplinariedad. El artista concibe este proyecto como un proceso de decodificación y recodificación de estímulos, donde la experiencia sensorial se convierte en metáfora. Así, el paisaje pasa de ser un espacio sólido (territorio físico) a uno líquido (memoria) y finalmente gaseoso (prácticas artísticas). Las obras que conforman la serie exploran la construcción visual-pictórica en diálogo con lo sonoro, a través de pintura, animación, dibujo y sesiones acústicas. Esta interacción propone un nuevo lenguaje donde lo visual y lo auditivo se entrelazan, invitando al espectador a adentrarse en un entorno expandido y mutable, donde el paisaje se convierte en experiencia.

6 obras en la serie

Despiste virtual

En Despiste Virtual, Pablo Álvarez Cuesta propone un proyecto de experimentación que actualiza el género del paisaje al situarlo en un “metaverso mental”. Lejos de la rutina cotidiana, el artista imagina un espacio paralelo donde deambular sin objetivos, un territorio en constante construcción que conecta directamente con la creatividad y la imaginación. Este universo pictórico combina cordilleras coloridas, desiertos infinitos, cielos saturados y formas futuristas con elementos propios de lo digital: píxeles, glitches y distorsiones cromáticas que transforman lo tangible en lo intangible. Inspirado por La nueva Babilonia de Constant Nieuwenhuys y Las puertas de la percepción de Aldous Huxley, el proyecto plantea una reflexión sobre la libertad física y mental: desbloquear la mente, recorrer paisajes interiores y cuestionar los límites de lo real. Tal como señalaba Constant: «No diseño, solo provoco; sugiero conceptos, no formas físicas».

9 obras en la serie

Nuevos Paisajes De-codificados

En esta serie, Pablo Álvarez Cuesta convierte la pintura en un mapa metafórico del recorrido de los datos: desde que son percibidos hasta su almacenamiento en el cerebro. Con una estética industrial y deshumanizada, sus obras plantean escenarios como gasolineras, torres de control, fábricas o vertederos, símbolos de cómo procesamos, consumimos y desechamos información en la era digital. Las piezas funcionan como paisajes cerebrales donde la memoria se convierte en grandes almacenes, la reflexión en un palacio de justicia o la distracción en un parque de atracciones. Obras como Estación de servicio, El vertedero, Wind of Change o Cosmopolita nos invitan a repensar la relación entre individuo e información en un mundo saturado de estímulos, donde el arte actúa como memoria crítica frente a la desinformación.

9 obras en la serie