Fabián Monge

Fabián Monge

Fabián Monge trabaja a través de la pintura con el concepto de percepción y la forma en que miramos. Con un estilo pop marcado por el uso vibrante del color, se interroga sobre la ambigüedad de la visión: “¿Qué es lo que se ve cuando no sabemos qué es lo que estamos viendo?”. Sus obras, como Borderline 1 y 2 presentadas en Saisho, invitan al espectador a recuperar una mirada infantil, libre de prejuicios, que subraya la ambigüedad inherente a toda interpretación. Su trayectoria incluye exposiciones individuales y colectivas en espacios como el Museo Municipal de Cartago, así como participaciones en bienales y festivales locales. Su trabajo forma parte de colecciones privadas en Costa Rica, Chile, España, Estados Unidos, Guatemala, Bélgica e Italia. Proveniente de una familia campesina, humilde y conservadora, Monge ha hecho de la controversia y la búsqueda de miradas alternativas un motor vital y artístico. Su interés por cuestionar lo establecido y exponer nuevas perspectivas ha definido tanto su carrera plástica como su posición personal y social. En ese proceso, reconoce cómo cada idea puesta a prueba en el debate social se fortalece, obligándolo a abrirse al diálogo, a respetar los puntos de vista contrarios e incluso a incorporarlos en el propio. Para Monge, los seres humanos compartimos un mismo template o base universal sobre la cual construimos nuestras diferencias. Ese terreno común, transparente y previo a los paradigmas sociales que nos condicionan, constituye el fundamento de su trabajo artístico. Desde allí, su pintura se convierte en un espacio de comunicación y entendimiento, donde lo ambiguo, lo perceptivo y lo imaginativo se entrelazan para invitar al espectador a mirar el mundo con otros ojos.

Información financiera

Valor firma

13.42 ¢/cm2

Revalor. acumulada

22.3 %

Evolución precio

Meaningless data

Para esta línea de trabajos uso la proyección pareidolica que los humanos sobreponemos sobre la realidad. Esa información que proviene más bien de nuestro aprendizaje que de nuestra capacidad innata de ver el mundo tal como es. La pregunta: ¿Que es los que se ve cuando no sabemos que es lo que estamos viendo? Es la única regla que uso para limitar el espacio conceptual imaginario de esta línea de experimentación. El estudio de las manchas Rorschach empleado en terapia psicológica, es un ejercicio donde se pone a prueba esa proyección de información sobre patrones aleatorios. Su intención es jugar con esas formas, hacerlas más o menos sugerentes unas con otras, girarlas y llegar a producir imágenes que intrínsecamente contradigan nuestras proyecciones pareidolicas entre sí y no podamos dar una definición, escoger una sola proyección que nos defina a lo que estamos viendo.

16 obras en la serie
imagen-picture
imagen-picture
A cuántos años luz nos encontramos de nuestras propias partículas sub-atómicas | Fabián Monge
120 X 175 CM
imagen-picture
imagen-picture
imagen-picture

Radical Explanations

Al decir que la realidad esta oculta detrás de nuestros sentidos, me refiero a que nuestra limitada percepción cognitiva no es capaz de hacer una réplica exacta de la realidad objetiva que nos rodea, tenemos que resumirla y definirla con respecto a nuestra historia personal y nuestros rasgos biológicos. La perspectiva por ejemplo es una representación muy útil para entender la profundidad de lo que vemos, pero es mentira, las cosas no se hacen más pequeñas por estar más lejos. Las patas iguales de una mesa se ven de diferente tamaño dependiendo el punto de vista donde el observador está ubicado, lo que genera discrepancias con el observador que se encuentra en el lado contrario de la mesa. Ambas perspectivas y la suma de todas las demás son lo que nos permite generar mentalmente una imagen más clara de cómo es esa mesa en realidad, aunque no la podamos ver de esa forma.

2 obras en la serie
imagen-picture
imagen-picture

Big Bag Continues

En esta serie, Fabián Monge parte de una premisa radical: el Big Bang no ha terminado, sigue expandiéndose, y nosotros no sólo lo habitamos, sino que somos parte de esa explosión infinita. Sus obras traducen esa idea en imágenes donde los cuerpos aparecen como expresiones biológicas de la gran detonación cósmica, fragmentos vivos de un universo que se rehace a cada instante. Más que representar un determinismo cósmico, Monge busca abrazar el caos y lo incalculable, explorando lo nuevo como condición permanente. Para ello, cruza dos de sus líneas investigativas, pero en lugar de unificarlas en una “teoría del todo”, genera una nueva vía autónoma. El resultado es una pintura que evoca el asombro universal, un espacio donde lo imposible vuelve a ser posible, como en la mirada de un niño. En esta visión, el universo no es un escenario externo, sino todos nosotros: la vida misma entendida como una expresión vibrante y continua del Big Bang

17 obras en la serie