Elisa de la Torre
Joven artista madrileña, centrada en la pintura abstracta. La obra de Elisa de la Torre parte de la exploración de la pintura fluida y cristalizada por mineralización que da lugar a orografías de formaciones y texturas orgánicas relacionadas con elementos de la naturaleza. Elisa ha desarrollado su trabajo sobre todo en España a día de hoy participando en ferias como Art Madrid y Estampa y pertenece a colecciones como la de Mensajeros por la Paz.
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[Musgos]
La serie musgos establece un diálogo sutil entre la sequedad quebrada y la vitalidad húmeda de tonos orgánicos y terrosos. A través de la pintura fluida y la cristalización, Elisa de la Torre crea texturas que evocan la humedad y la vida de los musgos, invitando al espectador a una contemplación serena y a conectar con recuerdos sensoriales profundamente arraigados
[Botánicos]
En la serie Botánicos, Elisa de la Torre explora el lenguaje de la naturaleza a través de una abstracción pictórica que evoca formas vegetales, germinaciones y estructuras orgánicas. La artista trabaja desde la observación del crecimiento y la transformación de lo vivo, llevando al lienzo la esencia de lo vegetal sin recurrir a una representación literal. Las obras de esta serie están marcadas por la combinación de la pintura fluida, la cristalización y la superposición de capas matéricas que generan texturas casi táctiles. Los verdes, ocres y terrosos dominan la paleta cromática, en un intento de captar la energía latente de lo natural: brotes, raíces, hojas o fragmentos de paisaje que parecen detenerse en un instante de expansión.
[Arrecifes]
La serie Arrecifes de Elisa de la Torre profundiza en la idea de paisaje sumergido y vida orgánica en constante transformación. A través de su característico uso de la pintura fluida y la cristalización, la artista construye superficies vibrantes que evocan fondos marinos, corales y estructuras naturales propias de los ecosistemas submarinos. Cada pieza es una representación abstracta pero sensorial de estos espacios, donde el color, la textura y el azar matérico se entrelazan para crear composiciones llenas de movimiento y energía. La gama cromática suele incorporar tonos turquesa, ocres, verdes y blancos que remiten tanto a la piedra como al agua, generando una tensión visual entre lo sólido y lo líquido.
[Arenas]
En arenas, la artista explora la abstracción pictórica del mineral mediante la pintura cristalizada y las reacciones químicas que esta crea, ofreciendo texturas únicas. Las obras sumergen al espectador en un mundo abstracto que tiende al arte figurativo, evocando paisajes desérticos y la belleza de lo imperfecto.
[Aguas]
[Alabastros]
[Árticos]
[Árticos] es una serie que se adentra en la abstracción poética de los paisajes helados vistos desde las alturas. Cada obra emula la vastedad del hielo quebradizo, como si estuviésemos flotando sobre un territorio frágil, efímero y sublime. El vacío blanco y frío se ve interrumpido por grietas doradas que anuncian el deshielo: una metáfora visual del cambio, de lo que se va, y de lo que deja una huella brillante antes de desaparecer. Las grietas, elaboradas con oro de 22 quilates y plata, evocan el arte japonés del kintsugi: el acto de embellecer la fractura, de celebrar lo imperfecto. Elisa de la Torre convierte así la abstracción en paisaje emocional, donde cada textura, cada forma aleatoria y cada resplandor insignificante puede evocar un recuerdo íntimo, una sensación de hogar.






































