Hay un momento en la vida de una obra de arte que rara vez es accesible: aquel en el que todavía no ha abandonado el estudio, cuando sigue siendo parte de un proceso, de un pensamiento en marcha, de una conversación íntima entre artista y materia. Los Open Studios impulsados por Saisho nacen precisamente para abrir ese umbral. No se trata únicamente de visitar un espacio de trabajo, sino de acceder a una forma distinta de mirar, de entender y, en última instancia, de coleccionar.
El pasado sábado 25 de abril 2026, un grupo reducido de coleccionistas Saisho tuvo la oportunidad de vivir esta experiencia en el estudio de Carla Cascales en Poble Nou, Barcelona. Lejos del contexto habitual de la galería o la feria, el encuentro se desarrolló en el lugar donde la obra encuentra su razón de ser: entre herramientas, materiales en transformación y piezas que respiran todavía el pulso del proceso creativo.
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La obra antes de la obra

abril 2026

abril 2026

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Visitar un estudio implica asumir una posición distinta frente al arte. Aquí no hay distancia curatorial ni mediación expositiva: la obra no está cerrada, sino abierta. Se muestra en su estado más vulnerable, al mismo tiempo, más honesto, y también el más humano. En el caso de Carla Cascales, esta apertura resulta especialmente reveladora.
Su práctica artística, construida desde el diálogo entre materia, forma y tiempo, adquiere en el estudio una dimensión casi ritual. Sus esculturas en mármol, piedra, madera o vidrio no se presentan como objetos aislados, sino como momentos de un proceso donde cada superficie, cada grieta y cada textura tiene una carga significativa. La estética postminimalista que caracteriza su obra se percibe aquí no como un resultado formal, sino como una consecuencia natural de su forma de trabajar.
En este contexto, conceptos como la imperfección, la transformación o la belleza de lo inacabado, tan presentes en su discurso, dejan de ser abstracciones para convertirse en experiencias tangibles. El coleccionista no solo observa la obra, sino que comprende cómo se construye, cómo evoluciona, cómo se decide.
La experiencia como forma de conocimiento



Los Open Studios de Saisho no son visitas guiadas en el sentido tradicional. Son espacios de conversación. La cercanía con el artista permite un intercambio directo, sin filtros, donde surgen preguntas que difícilmente encontrarían lugar en otros contextos: por qué este material, en qué momento una pieza se considera terminada o qué papel juega el error en el proceso creativo.
En el estudio de Carla Cascales, estas cuestiones se articulaban de manera natural. Su discurso, profundamente coherente con su práctica, invitaba a una reflexión pausada, en sintonía con la experiencia estética que proponen sus obras. La contemplación dejaba de ser pasiva para convertirse en un ejercicio activo de atención.
Este tipo de experiencias refuerza una idea clave en el ecosistema Saisho: el coleccionismo como práctica consciente. Conocer el contexto, el proceso y el pensamiento del artista no solo enriquece la experiencia estética, sino que también aporta una mayor profundidad a la decisión de adquirir una obra.
Más allá de la galería
En un momento en el que el mercado del arte tiende a la aceleración, con ferias, previews y dinámicas de decisión cada vez más rápidas, iniciativas como los Open Studios proponen un ritmo distinto. Un tiempo más lento, más reflexivo, más alineado con la naturaleza misma del arte.
La visita al estudio introduce una capa de significado difícil de replicar en otros formatos. Permite entender no solo qué hace un artista, sino por qué lo hace y cómo lo hace.
Para Saisho, este tipo de encuentros forman parte de una visión más amplia del coleccionismo: una práctica que no se limita a la adquisición, sino que implica conocimiento, relación y experiencia. El acceso al estudio no se plantea como un gesto de exclusividad superficial, sino como una herramienta para profundizar en la relación entre coleccionista y obra.
Próxima parada: Ikella Alonso


Esta línea de experiencias continuará el próximo 21 de mayo 2026 con la visita al estudio de Ikella Alonso, una oportunidad para explorar un universo artístico radicalmente distinto, pero igualmente rico en matices.
Si en Carla Cascales el eje gira en torno a la materia y la esencialidad, en Ikella encontramos una investigación profunda sobre la imagen pictórica y su relación con la historia del arte. Su práctica se construye a partir de un diálogo constante con los grandes maestros, de Matisse a Malevich, de Chirico a Twombly, que se integran en su obra no como citas, sino como estructuras activas de pensamiento visual.
El estudio de Ikella permitirá adentrarse en un proceso donde cada serie supone un nuevo planteamiento formal, pero donde siempre se mantiene un eje común: la exploración del volumen, la composición y la reinterpretación de los géneros clásicos, especialmente el paisaje. Su trabajo, atravesado por referencias que van del Op Art a la tradición pictórica europea, plantea también una reflexión conceptual sobre la mirada: cómo vemos, desde dónde vemos y cómo se puede transformar esa perspectiva.
En este sentido, la experiencia del Open Studio volverá a ser clave para entender no solo las obras, sino los sistemas que las hacen posibles: las retículas compositivas, las referencias cromáticas y las capas temporales que se superponen en cada pieza.
Coleccionar desde dentro
Los Open Studios de Saisho consolidan una idea fundamental: coleccionar no es solo seleccionar obras, sino construir una relación con el arte desde el conocimiento y la experiencia directa.
Entrar en el estudio de un artista es entrar en su pensamiento. Es acceder a un espacio donde la obra aún no está fijada, donde las decisiones están vivas y donde el arte se muestra en su forma más esencial. Para el coleccionista, esta experiencia transforma tanto la manera de mirar como la manera de valorar.
En un contexto cada vez más saturado de imágenes y estímulos, volver al origen, al estudio, al proceso, a la materia, se convierte en un gesto casi radical. Y es precisamente ahí donde Saisho sitúa una de sus propuestas más valiosas: ofrecer no solo acceso al arte, sino acceso a su interior.

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