"Lo que espero es poder seguir jugando con la misma seriedad con la que lo hacía cuando era un niño.” Parafraseando a Nietzsche es como Xavi Ceerre enfoca su obra. Desde una mirada madura sobre las pulsiones creativas y la seriedad con la que el artista entiende, deben ser consideradas. Haber crecido en una ciudad postindustrial, como Alcoy, Alicante, supuso las bases de su sensibilidad e imaginario. Paisajes urbanos decadentes que permitieron a un joven artista, apropiarse del espacio como lugar de juego y autodescubrimiento. Al mismo tiempo, los elementos que determinan la funcionalidad del espacio público, sus estructuras y patrones, configuran para Ceerre todo un reto. Se trata de un diálogo sobre los límites de éste y su impacto en el ámbito de lo privado. De cómo buscar grietas hacia la libertad expresiva en nuestro propio mapa vital. Cómo, en definitiva, seguir jugando sin el beneplácito de un tiempo y un lugar determinado para hacerlo. Inquietudes que se encarnan en un lenguaje plástico que se mueve desde elementos industriales, como son los esmaltes y aerosoles, hacia los tradicionales óleo, acrílico y carboncillo. Donde la tónica se halla en el encuentro entre la herramienta y la superficie como manifestación del ser y del ser presente. Encontrándose así a través de la expresión intuida y orgánica. El ejercicio de la práctica artística supone un deseo por deconstruir lo aprendido, de seguir infiriendo y desafiando los límites materiales sea en lienzo, mural o asfalto. Donde el garabato se expresa como acción performática en busca de la reafirmación del yo como agente creador de sentido y constructor de la propia realidad, huyendo así del lenguaje figurativo que sería aprendido como expresión legítima de la realidad y como mímesis de un entorno ya configurado. Se trata del deseo por recuperar un tiempo y un lugar en el que los límites entre el yo y el paisaje son difusos, en los que ambos configuran un mismo hecho connatural, como manifestaciones vitales de la realidad aún no atrapada por las exigencias del ritmo y del ruido del los paisajes funcionales." -Ariadna Martínez.
Xavi Ceerre es un artista que destaca por su observación y mediante un uso libre a la vez que profundamente premeditado de la pintura, nos muestra expresiones que agudizan nuestra sensibilidad plástica abriendo horizontes a nuevas formas de entender la disciplina. Mediante una gestualidad aparentemente fortuita, pero profundamente metodológica, crea equilibradas e inquietantes composiciones que nos hace despertar cierta sensibilidad hacia matices formales como la textura, el color y el trazo los cuales conviven en enriquecidas y atractivas formas. Todo ello con un lenguaje gráfico cercano a las manifestaciones de los niños, al arte urbano o al arte primitivo, una especie de tributo a la estética más innata del ser humano.