Seguimos presentando a los artistas de 10 años. 10 artistas. 10 historias., la exposición con la que celebraremos el décimo aniversario de Saisho el próximo 17 de septiembre en S Gallery Madrid.
Cada uno de los diez artistas reunidos en la muestra aborda problemas muy distintos, pero todos comparten una misma convicción: la práctica artística no consiste únicamente en producir imágenes, sino en investigar nuevas formas de mirar.
Esta semana presentamos a Manu Muñoz, Alejandra Glez, y Miguel Piñeiro, tres trayectorias que parten de lo cotidiano: la calle, el cuerpo, y los objetos que nos rodean, para construir lenguajes profundamente personales.
Tabla de contenidos
Manu Muñoz



La trayectoria de Manu Muñoz comenzó en el arte urbano. Durante años pintó murales y grafitis, una experiencia que todavía hoy permanece en su manera de entender la pintura, aunque su trabajo haya evolucionado hacia un lenguaje completamente propio.
Sus composiciones reducen deliberadamente los elementos visuales hasta quedarse con lo esencial. Figuras, animales, y formas orgánicas aparecen suspendidos en espacios silenciosos donde cada gesto parece responder a una lógica casi ritual. La simplicidad formal nunca implica simplicidad conceptual; detrás de cada obra hay una búsqueda constante por encontrar el equilibrio entre materia, símbolo y emoción.
Alejandra Glez



La práctica de Alejandra Glez se mueve con naturalidad entre fotografía, vídeo, instalación, y performance. Más que trabajar con un medio concreto, desarrolla proyectos donde cada disciplina responde a las necesidades de la idea que quiere construir.
Su obra gira en torno a la memoria, la identidad y el cuerpo, profundamente marcada por la espiritualidad afrocubana y por el agua como elemento simbólico de protección y transformación. Sus imágenes invitan a detenerse en aquello que normalmente permanece invisible: las huellas personales, familiares, y culturales que atraviesan nuestra identidad.
Miguel Piñeiro



Miguel Piñeiro pertenece a una generación de pintores que ha llevado el hiperrealismo mucho más allá del virtuosismo técnico.
Sus obras parten de objetos cotidianos que cualquiera reconocería a primera vista. Sin embargo, bajo esa precisión casi fotográfica aparece una reflexión sobre el consumo, el deseo, y el valor que atribuimos a las cosas. El trampantojo deja de ser un simple ejercicio de habilidad para convertirse en una herramienta que obliga al espectador a cuestionar aquello que creía conocer.
Una investigación compartida
Aunque sus lenguajes sean muy distintos, Manu Muñoz, Alejandra Glez, y Miguel Piñeiro coinciden en una misma forma de entender el arte.
Ninguno busca sorprender mediante materiales extraordinarios o recursos espectaculares. Los tres trabajan con aquello que forma parte de nuestra experiencia cotidiana, como una pared, un cuerpo, o un objeto cualquiera. Lo que cambia es la mirada. A través de ella, lo aparentemente familiar adquiere nuevos significados y revela preguntas que habían permanecido ocultas.
Esa capacidad para desarrollar una investigación artística sólida y reconocible es una de las razones por las que forman parte de 10 años. 10 artistas. 10 historias.
Con ellos ya conocemos a seis de los diez artistas que integran la exposición. La próxima semana presentaremos a los cuatro restantes antes de la inauguración, el 17 de septiembre en S Gallery.

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