Guto Ajayu

Un baile debe ser bailado | Guto Ajayu

2.979
Vendida
Medidas
75 x 54 cm
Disciplina
Pintura
Estilos
Arte figurativo
Soportes
Lienzo
Técnicas
Acrílico |
Esmalte |
Rotulador acrílico
Año
2020
Obra única
En colección particular
Última pieza de la serie "Universo" presentada en la exposición individual "Le noveau capitalisme (El nuevo capitalismo)" en la galería Societé Ecran D´Argent en París, Francia el septiembre de 2020. Esta obra tiene además un buen "provenance" al haber sido seleccionada y expuesta en la ROYAL ACADEMY de Londres durante el SUMMER EXHIBITION 2021. "Un baile debe ser bailado" es una metáfora de como vivimos la vida como humanos, y como debemos afrontar las diversas circunstancias que nos rodean constantemente. Si la vida fuera una batalla, hay que pelear...si la vida fuera un baile...hay que bailar. Podemos ver la representación de un Puma como símbolo de divinidad y jerarquía, en actitud alegre, mostrando un disfrute de la vida en sí misma. La estética obedece a antiguas civilizaciones y patrones antiguos en contraposición con elementos del arte urbano.

Evolución de precio

Guto Ajayu

Guto Ajayu (Bolivia–España, 1990) es un artista visceral cuya práctica se articula en torno a una investigación radical sobre la identidad animal que subyace en la naturaleza humana. Su obra explora cualidades crudas como la agresión, el impulso sexual, la violencia y el delirio no como desviaciones, sino como fuerzas constitutivas del sujeto contemporáneo. Desde una perspectiva profundamente introspectiva, su trabajo funciona como un ejercicio de autoanálisis y confrontación con aquellos instintos primarios que persisten en la memoria genética y cultural, condicionando nuestras formas de ser y de relacionarnos. Formado en un contexto social convulso y vinculado simbólicamente a territorios totémicos, construye un imaginario donde el cuerpo se presenta como espacio de verdad y conocimiento. La fuerza y la agresión aparecen en su práctica no como gestos de dominación, sino como estados de lucidez y presencia extrema. Reivindica la figura del individuo peligroso y templado, aquel que ha transitado sus propios límites y reconoce en lo salvaje una condición lúcida y sagrada. El tótem actúa como eje simbólico que conecta animalidad, mito y rito, dando lugar a contrarrelatos distópicos cargados de ironía, nueva simbología y una marcada estética urbana. La acción física —la tensión, el golpe, el esfuerzo— adquiere en su obra un carácter ceremonial, una liturgia directa y no discursiva donde el cuerpo afirma su presencia como lugar de experiencia. A través de estos gestos, Ajayu propone una forma radical de estar en el mundo, en la que lo salvaje se convierte en una estética del instinto y una herramienta crítica frente a la fragilidad del sujeto contemporáneo. Ha expuesto en instituciones como la Bienal de Venecia, el Museo Nacional de Arte de Bolivia, el Museo Tambo Quirquincho, el Museo del Palacio Ducal de Medinaceli, la Real Academia de Arte de Londres y el Centro Conde Duque, así como en galerías y ferias internacionales en ciudades como París, Londres, Hong Kong, Madrid, Ciudad de México, Ámsterdam, Roma, Mónaco y La Paz. Su obra forma parte de colecciones públicas e institucionales del Estado Plurinacional de Bolivia y de numerosas colecciones privadas en Europa, América, Asia y Oceanía.

Información financiera

Valor firma

28.29

Revalor. acumulada

145.86 %