
Thomas Benech
Su obra se distingue por una exploración constante del volumen como organismo vivo, donde la línea recta se pliega, se torsiona y se carga de significado emocional. En sus esculturas, el equilibrio y la apertura no son solo soluciones formales, sino motores conceptuales que conducen el pensamiento creativo hacia una experiencia poética del espacio. Formado en Bellas Artes en la École Boulle de París y la École Supérieure des Beaux-Arts d’Angers, Benech ha desarrollado un lenguaje propio que bebe tanto de la tradición escultórica europea como de una sensibilidad contemporánea profundamente física. Su dominio técnico le permite trabajar con diversos materiales y soportes, ampliando continuamente las posibilidades expresivas del volumen, aunque sin duda, su material predilecto y por el que destaca es la cerámica. Su obra ha sido presentada en Francia, España, Portugal, México y Australia. Tras vivir en ciudades como Nueva York, Sídney y Melbourne, reside y trabaja en Madrid desde hace más de 16 años. Influenciado por artistas como Barbara Hepworth, Tony Cragg, Martín Chirino, Eva Hild, Eduardo Chillida y Antony Gormley, su práctica se consolida como una búsqueda coherente y generosa, abierta al diálogo y al intercambio artístico.
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Curve
¿Cómo esculpir el movimiento? La noción de movimiento y su relación con el tiempo plantea una contradicción frente a lo fijo y duradero que define tradicionalmente a la escultura. Es precisamente en esa tensión donde se sitúa la serie Curve de Thomas Benech. Concebida como un diálogo entre dualidades aparentemente opuestas —lo efímero y lo duradero, el vacío y el lleno, lo visible y lo invisible, lo blando y lo duro—, la serie parte de una línea inicialmente intangible, dibujada en el aire, que poco a poco se consolida en materia. Las curvas fluidas emergen de una sección maciza y cuadrada, generando espacios vacíos que antes no existían y haciendo visible lo invisible, como si la forma desafiara la gravedad y condensara un gesto en suspensión. En su proceso creativo, Benech recurre al cuerpo como herramienta de pensamiento escultórico donde la danza y la caligrafía operan como extensiones naturales de su práctica.
Windows
Esta serie escultórica nace del deseo de fijar lo efímero del movimiento y del gesto corporal propio de la danza contemporánea. A partir de una experiencia directa con el cuerpo y la libertad de movimiento, cada pieza se construye como una coreografía condensada, donde subir o caer, comprimir o liberar el espacio, se convierten en decisiones formales. La escultura no representa la danza, sino que es el resultado físico de haberla ejecutado, trasladando una práctica temporal y cambiante a una forma sólida y permanente. El uso del Solid Surface establece un límite temporal que determina el proceso: cada pieza se desarrolla durante un máximo de cinco minutos, el tiempo que el material permite antes de su enfriamiento y cristalización. Durante ese intervalo, el cuerpo actúa, repite gestos y estructura una secuencia que queda fijada en la materia.
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Crítica artística profesional
Obras de Thomas Benech en catálogo: Circumduction · Curve XL · Curve XXIV · Curve XXV · Curve XXX · Curve XXXII · Curve XXXIII · Curve XXXIX · Curve XXXVI · Ne tient qu'à un fil 3 · Petite Sissone · Windows











