Paco Díaz

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Fotografía 50x60 cm Precio: xxx
Stalker, VII | Paco Díaz Autor: Paco Díaz Año: 2016 Estilos: Arte Figurativo Materiales: Papel +250 grs/m2 Técnicas: Impresión, Inkjet Medidas: 50x60 cm Disciplina: Fotografía Tirada de 7 piezas Serie: 7/8

En noviembre de 2015, el artista expuso en el Colegio de España en París, fecha que coincide con los atentados en la ciudad. Él mismo afirma que al entrar al cementerio de Père-Lachaise, el ambiente le recordó a la película. Según cuenta “El plomizo cielo de París recordaba al de la película, así como la fría luminosidad y la humedad. La parte viva del cementerio, con sus árboles torcidos, plantas creciendo entre tumbas y musgo cubriéndolas, se revelaba a su domesticación. Vegetación que engulle lo hecho por el hombre, oxidando, agrietando y desmenuzando. Como en Stalker.” Al día siguiente de la visita a Père-Lachaise, descubrió el cementerio de Montparnasse. Y se dedicó a fotografiar de forma obsesiva las flores de cerámica, que ahora presenta a través de fotografías pensadas para perdurar, impresas con tintas minerales sobre papel de algodón hecho a mano, que al final el tiempo consumirá; o no. Estas flores de cerámica sobre lápidas, no huelen ni mueren, aspiran a ser eternas como lo que yace por debajo de ellas. En esta serie utiliza las herramientas propias de uno de los géneros más transitados de la historia del arte, la vanitas: por lo general, un conjunto de objetos que en una primera lectura parecen elegidos y dispuestos de forma casual y cuya misión no va más allá de la seducción y la demostración de la pericia del artista. Aunque en una lectura más detenida, el ojo entrenado puede descodificar símbolos y mensajes. Según Díaz explica “estas son flores de cerámica a prueba de lluvia heladas, al calor de agosto y los vientos de marzo. Flores artificiales que con sus brillantes colores parecen flotar sobre las lápidas de piedra gris. Una artimaña que tiene fecha de caducidad. El tiempo siempre gana, mella la dura cerámica y termina partiéndola. El musgo, los hongos y los líquenes aparecen entre los falsos pétalos. Lo ordinario, plantas humildes y pequeños organismos emergen de lo extraordinario y acaban apropiándose de las flores falsas.” Aquí, el paisaje se convierte en bodegón, potenciando un claroscuro de raíz barroca. El detalle a descubrir, es lo natural que se abre paso entre lo artificial.

-- Paco Díaz