Gladys Méndez Alayola

Anónimo 7

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Ilustración 19x12 cm Precio: 63 €
Anónimo 7 | Gladys Méndez Alayola Autor: Gladys Méndez Alayola Año: 2018 Estilos: Arte Conceptual, Arte Figurativo Materiales: Papel +250 grs/m2 Técnicas: Acrílico, Acuarela Medidas: 19x12 cm Disciplina: Ilustración Obra única

"Todos cargamos con heridas. Heridas que nos forman, que se vuelven parte de nosotros. Pero la herida se ha asociado durante siglos con la mujer. ¿Por qué es así? De acuerdo a Leslie Jamison, la herida fue asociada con la mujer por la menstruación, considerada una herida constante, causa de las aflicciones de las mujeres. Y esta idea ha evolucionado, se le impuso a las mujeres, se convirtió en un arma de doble filo. Porque en tanto que las mujeres la han usado para dignificarse, aportar un aura de belleza a su dolor, adornarse con él, se ha vuelto más vulnerable a la creencia de que su dolor es fabricado. La tendencia ha sido observable desde los ideales de belleza victorianos, que consideraban a la mujer tísica como bella, la languidez obligatoria, hasta 1990, con la moda de la heroin chick (mujeres tan delgadas, con un cuerpo similar a la de una persona con una adicción severa a la heroína). En internet existe material fotográfico que registra heridas y contusiones en mujeres, como si fuera estéticamente placentero. También existen páginas que compilan fotografías de mujeres muertas, y juzgan su belleza a partir de la imagen de su cadáver. Incluso solamente el imaginario artístico de la mujer pasiva muestra este pensamiento. La quietud, la falta de movimiento, de agencia, de voluntad y de fuerza. ¿Por qué se ha impuesto esta imagen? Y es que sin embargo, ese dolor performático tampoco parece pertenecernos, porque las muestras gráficas de dolor o violencia son rechazadas, si no se acoplan a la suavidad y no yacen inertes, sin perturbar a los demás. Entonces, ¿acaso es posible utilizar el dolor de una manera revolucionaria? ¿es posible desasociar el dolor de la idea del objeto de consumo, o usarla de manera subversiva? Como los autorretratos de Nan Goldin donde aparece golpeada, violentada, pero apropiándose de ese dolor para construir una nueva relación con él, volviéndolo un instrumento artístico y de rebelión personal. En una ocasión escribí todas las palabras que me habían herido, cuando era una adolescente. Era como mantener un pequeño diario, resumido en un pedazo de página. Era un recuerdo de marcas, marcas como las que se quedan en el cuerpo cuando te lastimas. La herida está presente en todos los planos de la existencia. Algo que permanece, independientemente del paso del tiempo, y deja marcas en la piel. Se pueden usar con orgullo, con vergüenza, o como protesta. Intento descubrir, por tanto, cómo me relaciono con mis heridas y las recontextualizo a partir de mis intenciones. Me intereso por estas marcas, a manera de indicadores o mapas en la piel del sujeto femenino, como un modo de registro y una estética impuesta, que se usa como un arma de reivindicación o como palabra de sumisión, dependiendo de quien lo porte." -Gladys Méndez

-- Gladys Méndez Alayola